23
octubre
martes
22° cielo claro
Hum. 61%
Máx: 23 • Mín: 17
Puerto m


/>





/>



POLITICA

Otro intento de reforma política integral que fracasa

La dirigencia entrerriana de los últimos 30 años se ha mostrado incapaz de adoptar reglas de juego que transparenten el ejercicio de la política y otorguen previsibilidad a la disputa electoral. Para la reforma abreviada que ahora se vota, el oficialismo tiene para exhibir, al menos, que obtuvo consenso de la principal fuerza opositora.

Con el acuerdo alcanzado este martes en la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, para habilitar la posibilidad de un desdoblamiento electoral en 2019, se cierra un nuevo intento de reforma política que termina fracasando en Entre Ríos.

La necesidad de fijar reglas de juego electorales previsibles, que limiten al máximo la discrecionalidad de los gobernantes de turno; o que aporten a la transparencia del financiamiento de la política, forma parte de un debate que lleva décadas en la provincia.

El gobernador Gustavo Bordet había anunciado, a mitad de febrero, en su discurso inaugural de las sesiones ordinarias de 2018, que elevaría a la Legislatura un proyecto integral de reforma política.

El proyecto, que terminó adquiriendo la forma de un nuevo código electoral, recién ingresó dos meses después, a mitad de abril. Y demoró otros dos meses para empezar a tratarse, con la ronda de consultas a los partidos políticos que montó el Senado a mitad de junio.

Aunque limitado estrictamente al plano electoral, la iniciativa oficial planteaba cambios importantes, como el reemplazo de la por años cuestionada boleta sábana por una Boleta Única de Papel (BUP), al estilo de la que rige en Santa Fe; o la igualdad de género y la representación de las minorías partidarias en la confección de las listas de candidatos.

La razón principal del moroso paso del proyecto por la Legislatura se debe buscar en las diferencias dentro del peronismo, expresadas centralmente desde la Cámara de Diputados que preside el ex gobernador Sergio Urribarri.

El proyecto de un nuevo código electoral se terminaría cayendo definitivamente cuando, para fines de junio, la UCR y el PRO –los dos partidos principales de Cambiemos- se resistieron a darle a Bordet la posibilidad de desdoblar las elecciones y plantearon que las reformas electorales debían empezar a regir a partir de 2023.

En el camino quedó la BUP que tanto defendió Cambiemos; la representación de las minorías que siempre aplicó la UCR y nunca el PJ; y la equiparación de género para el armado de las listas, que era resistido por igual en el peronismo y en Cambiemos.

Reforma abreviada

Caído el nuevo código electoral, en el peronismo se buscó la forma de salvar lo indispensable para el futuro de esa fuerza: dejar en manos del Gobernador la posibilidad de separar las elecciones provinciales de las nacionales. Bordet tenía las manos atadas por una reforma a las apuradas que había hecho en 2015 el entonces gobernador Urribarri y que obligaba a ir a primarias en agosto.

A diferencia de aquella reforma de tres años atrás, votada sólo por el oficialismo de entonces, la reforma política abreviada que se dispone a aprobar este miércoles el Senado es fruto de un acuerdo con Cambiemos, que en buena medida se explica en el contexto de negociaciones que mantiene el presidente Mauricio Macri con los gobernadores peronistas, como lo anticipó oportunamente Página Política:

Así las cosas, Cambiemos termina acompañando una opción a la que públicamente se opuso, marcando que el desdoblamiento costaría 500 millones de pesos y que obligaría a los entrerrianos a votar hasta cinco veces el año que viene, si hubiera balotaje.

Eso era lo que decían en público. En privado, admitían que no les convenía votar antes de octubre, que necesitaban tiempo para que se recupere la economía y para que se disipe el efecto negativo de la causa por narcotráfico que tiene procesado al intendente de Paraná, Sergio Varisco.

Quedaba bastante claro que si le convenía a Bodet, no le convenía a Cambiemos. Aunque por estos días de tanta volatilidad económica y política, nadie puede saber cómo terminarán echándose las cartas para uno y otro el año que viene.

Bordet tendrá tiempo hasta el 11 de enero para evaluar si le conviene adelantar las elecciones provinciales al 9 de junio.

A su favor, los legisladores de Cambiemos tienen para decir que, al acceder al acuerdo con el peronismo, lograron fijar una fecha precisa de elecciones que limita el margen de especulación del Ejecutivo.

En el camino

En esas negociaciones con Cambiemos quedaron afuera reformas que se habían sumado como posibles. Pero, por un pedido expreso de macristas y radicales no habrá representación de minorías fijada por ley, como anticipó este portal de noticias:

También queda en el camino la posibilidad de que se avance en una parte del financiamiento de los gastos de campaña, como pedían las fuerzas vecinales, junto con la habilitación para presentar candidatos a senador departamental sin necesidad de aliarse a una fuerza provincial.

El año que viene habrá elecciones. Quizá el próximo gobernador pueda a principios de 2020 y lejos de cualquier especulación electoral inmediata, saldar con un proyecto de reforma política integral la deuda pendiente que la dirigencia entrerriana tiene con una sociedad que hace décadas le reclama transparencia y cuestiona su representatividad.

Fuente: Página Política

 

/>

/>

/>

/>



/>




/>

Mas Leídas

Subir